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Osvaldo Díaz envía su premiado vino Carmenere desde Palmilla a todo Chile

Osvaldo Díaz, hoy de 60 años, era un joven que recién había terminado su carrera de técnico eléctrico cuando su padre, René Díaz Arévalo, que se encontraba enfermo, le pidió que se hiciera cargo del campo familiar, un terreno de 13 hectáreas ubicado en el sector Las Garzas de la comuna de Palmilla, Región de O’Higgins, que había recibido en los años 70 durante el proceso de Reforma Agraria.

Vino en el fundo Las Garzas

Don René, que falleció en 1992 a la edad de 54 años, pasó toda su vida dedicado a las viñas. «Era el encargado de hacer el vino en el fundo Las Garzas donde trabajaba, de propiedad de María Inés Errázuriz y Carlos Cerda, y tras obtener su propia tierra cultivó las viñas que ocupaban la mitad del predio para vender las uvas», cuenta su hijo, quien siguió sus pasos.

«Era una viña antigua»

En 1996, Osvaldo tomó la decisión de sacar todas las plantas que estaban sembradas, de Cabernet Sauvignon y Merlot, principalmente, para reemplazarlas por Carmenere. «Era una viña antigua, con el suelo muy disparejo y otros problemas», recuerda. El tiempo demostraría que fue una buena decisión.

Programa de Vinos del Indap

Debido al bajo precio de la uva, que no alcanzaba a cubrir el costo de producción, en 2002 comenzó a hacer vino a granel. Eso hasta 2015, cuando tomó otra importante decisión: ingresó al Programa de Vinos del Indap y con la asesoría de Arnaud Hereu, enólogo de la Viña Odfjell, hizo sus primeras mini vinificaciones en cubas de acero y bins plásticos, para probar qué resultaba: «Altiro supimos el potencial que tenía la viña», dice Osvaldo.

«La primera vinificación tuvo muy buena acogida y buenos comentarios de quienes la probaron. De ahí en adelante fui doblando año a año la producción, porque la gente nos ha ido prefiriendo y recomendando, lo que ha hecho crecer nuestra cartera de clientes por todo Chile. La clave siempre ha sido privilegiar la calidad por sobre la cantidad. Ése es mi lema», afirma el productor.

Medalla gran oro

Los reconocimientos no tardaron en llegar para la naciente Viña La Manda de Don Clemente. En 2019 su Carmenere Gran Reserva fue elegido el mejor vino de los expositores presentes en la Fiesta de la Vendimia de Chépica y el año 2020 obtuvo Medalla de Gran Oro en el concurso Catad’Or Wine Awards. Solo tres Carmenere que participaron en esta competencia internacional lograron tal distinción: el suyo y los de viñas Casa Silva y Ventisquero.

«Si Indap no me hubiera pagado la inscripción y no hubiera realizado todas las gestiones, lo más seguro es no habría participado y no habría ganado este increíble premio. Voy a estar por siempre agradecido», dice.

Viña La Manda de Don Clemente

Viña La Manda de Don Clemente fue bautizada así por Osvaldo en honor a su único nieto, hoy de 9 años. Cuando quiso registrarla como Don Clemente a secas ya estaba patentado ese nombre, por lo que le agregó La Manda, por el compromiso que como familia tienen de hacer un vino de calidad y respetando todos los procesos, desde la mantención del viñedo hasta la elaboración y venta del vino. Además, el productor espera que su nieto siga a futuro con la tradición.

Vinificación de solo un 5%

Del total de uvas que produce hoy, Osvaldo vinifica solo un 5% y el 95% restante lo vende, a muy buenos precios, casi el doble de los valores de mercado, a importantes viñas boutique como William Cole de Casablanca. «Ése es el resultado de la calidad», afirma el productor, que trabaja su campo en forma permanente junto a un tío y un trabajador externo, además de su esposa Marta Millacaris.

¿Qué dijo el seremi de agricultura?

El seremi de Agricultura, Joaquín Arriagada, expresó que el Ministerio seguirá apoyando a los pequeños viñateros de la región, quienes están elaborando vinos con historia, de muy buena calidad, de cepas ancestrales, que han ganado premios en distintos concursos.

Entregado asesoría de enólogos

En tanto, el director del Indap, Juan Carol García, indicó que en el año 2016 este instituto comenzó a apoyar a pequeños viñateros de la región, quienes al comienzo no estaban formalizados y cometían errores en el proceso productivo. Explicó que a través de un convenio de colaboración, a los pequeños viñateros usuarios del Indap se les ha entregado asesoría de enólogos, capacitaciones, giras, análisis de laboratorio, exposición de sus vinos a especialista y apoyo en catas.