Un metaanálisis global con participación de la Universidad de O'Higgins reveló que las enzimas intracelulares de los microorganismos del suelo sufren un deterioro hasta dos veces mayor que las extracelulares ante la presencia de metales pesados, un hallazgo que abre nuevas perspectivas para recuperar suelos degradados como los de Puchuncaví.
¿Cómo se midió el impacto de los metales pesados?
El investigador Humberto Aponte, del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la UOH, lideró la participación chilena en este trabajo que sistematizó la evidencia científica mundial disponible sobre el efecto de los metales y metaloides en los procesos del suelo mediados por microorganismos. Frente a una literatura internacional heterogénea, el equipo optó por un metaanálisis, herramienta que integra numerosos estudios para estimar un efecto promedio y detectar tendencias sólidas que un trabajo aislado no alcanza a mostrar.
¿Qué enzimas resultaron más afectadas?
El trabajo constató que las enzimas que operan dentro de las células microbianas se ven hasta dos veces más afectadas que aquellas que actúan fuera de ellas. La explicación está en la estabilización: las enzimas extracelulares forman complejos con la materia orgánica y las arcillas del suelo, lo que les permite mantener su actividad durante meses, mientras que las intracelulares dependen del estado fisiológico de los microorganismos. "Cuando el suelo presenta altos niveles de metales, las células microbianas se ven afectadas y disminuye de manera marcada la actividad de las enzimas intracelulares, mientras que las extracelulares pueden permanecer activas gracias a su estabilización en la matriz edáfica", indicó Aponte.
¿Qué implicancias tiene este hallazgo para Chile?
En el plano local, la investigación se vincula directamente con la realidad de los suelos degradados en Puchuncaví, territorio afectado por una exposición prolongada a emisiones industriales. Los patrones globales identificados en el metaanálisis se replicaron luego, con notable consistencia, en un estudio posterior realizado en ese valle. El investigador explicó que la contaminación en la zona ha derivado en una degradación química, biológica y también física, y destacó que el trabajo sentó las bases para "construir índices de calidad aplicables para la academia y para tomadores de decisiones en sitios con contaminación similar a nivel nacional".
¿Por qué las soluciones genéricas no funcionan para recuperar estos suelos?
Un hallazgo con implicancias directas para la recuperación de terrenos es que la contaminación retrasa de forma desigual los ciclos del carbono, el azufre, el nitrógeno y el fósforo. Ese desacople genera un desequilibrio que, aun existiendo materia orgánica, mantiene nutrientes esenciales en formas que las plantas no pueden aprovechar, lo que limita el desarrollo vegetal y deja el suelo más expuesto a la erosión. El académico enfatizó que esta alteración desigual invalida las soluciones genéricas y obliga a diseñar estrategias de biorremediación específicas que "reactiven la función enzimática del ciclo más afectado y permitan recuperar la funcionalidad ecológica del ecosistema".