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El bruxismo, una actividad muscular repetitiva de la mandíbula que se caracteriza por apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria, es una condición que afecta a un porcentaje significativo de la población, aunque muchas personas no son conscientes de padecerla. En el marco del Día Mundial de la Salud Dental, celebrado el 20 de marzo, la Dra. María José Manresa, especialista en Trastornos Temporomandibulares y Dolor Orofacial de la Clínica Mora Pavic, destaca la importancia de visibilizar esta condición y educar sobre sus causas, tratamientos y mitos asociados.
Tipos de bruxismo y su prevalencia
Existen dos tipos de bruxismo: el nocturno o del sueño, que podría afectar hasta al 30% de los adultos, y el de vigilia, con una prevalencia cercana al 15%. Mientras que el primero ocurre durante el sueño, el segundo está relacionado con hábitos diurnos, como el estrés o la ansiedad. Ambos tipos pueden generar consecuencias graves para la salud dental y general si no se tratan adecuadamente.
Un enfoque multidisciplinario para el tratamiento
La Dra. Manresa enfatiza que el bruxismo es una condición multifactorial que requiere un enfoque integral y etiológico. “Los pacientes deben ser derivados no solo al odontólogo, sino también a especialistas como neurólogos, psiquiatras, gastroenterólogos y otorrinolaringólogos, entre otros”, explica. El tratamiento debe abordar la causa raíz del problema, lo que implica evaluar hábitos, consumo de fármacos y la presencia de enfermedades sistémicas.
Tratamientos paliativos y sus limitaciones
Entre las soluciones paliativas más populares se encuentra la aplicación de toxina botulínica (bótox), que puede aliviar los músculos involucrados en el bruxismo diurno. Sin embargo, su efecto es temporal, durando entre tres y seis meses, y puede generar efectos secundarios como cefaleas, asimetría muscular y dolor en la zona de aplicación. Otra opción son los planos de alivio, dispositivos intraorales que protegen los dientes, pero su uso prolongado puede ser rechazado por algunos pacientes y debe ser supervisado por un especialista.
Factores de riesgo y causas asociadas
El bruxismo de vigilia está principalmente relacionado con trastornos de salud mental, como la ansiedad y el estrés. Por otro lado, el bruxismo nocturno puede estar asociado al consumo de sustancias estimulantes, como cafeína, nicotina y algunos antidepresivos, así como a trastornos del sueño como la apnea. Además, factores como el reflujo esofágico y el consumo excesivo de alimentos ácidos pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta condición.
La importancia de un diagnóstico temprano
Detectar el bruxismo a tiempo es crucial para prevenir daños dentales y musculares a largo plazo. La Dra. Manresa recomienda una evaluación odontológica completa, análisis de hábitos y, en casos de sospecha de apnea, estudios del sueño. “El bruxismo no siempre es crónico. Cambios en los hábitos y el control de factores desencadenantes, como el estrés o la dieta, pueden ser clave para su tratamiento”, concluye la especialista.