El consumo de videos cortos en plataformas digitales como TikTok o Instagram podría generar efectos más profundos en el cerebro, según reveló el estudio “The Slot Machine Effect in Short-Form Video” (2026), desarrollado por investigadores de la Universidad de Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
¿Qué revela el estudio sobre el consumo de videos cortos?
La investigación advierte que este tipo de contenido activa mecanismos cerebrales similares a los de las máquinas tragamonedas, generando ciclos de recompensa que incentivan el consumo repetitivo. Este fenómeno es descrito como un sistema de “recompensa variable”, donde ciertos contenidos provocan mayor respuesta emocional.
¿Por qué el impacto es mayor en niños y adolescentes?
La académica Soledad Garcés explicó que estos efectos son especialmente relevantes en menores de edad, debido a que sus cerebros están en proceso de desarrollo. “Estos efectos, a nivel neurológico, van modelando el desarrollo cerebral de niños y adolescentes”, señaló, enfatizando la importancia de abordar esta problemática desde etapas tempranas.
¿Qué riesgos implica el diseño de estas plataformas?
La experta advirtió que el diseño de estas aplicaciones, sumado a la inmadurez cerebral, genera una combinación compleja. “Cuando el diseño es adictivo, y además hay un desarrollo inmaduro aún a nivel cerebral, la mezcla de ambas realidades es muy compleja”, indicó.
¿Qué medidas se proponen frente a este fenómeno?
Según lo planteado, no basta con promover el uso responsable, sino que también se requieren regulaciones más estrictas. Garcés concluyó que “se hace necesario tener estrictas legislaciones que favorezcan el cuidado del desarrollo del cerebro desde la infancia y la adolescencia”.