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Especialista entrega recomendaciones para prevenir lesiones durante la limpieza tras las inundaciones

Con el descenso de las aguas, muchas personas han comenzado las labores de limpieza en las zonas afectadas por las inundaciones. Retirar barro, mover muebles y remover escombros son tareas que exigen un importante esfuerzo físico y que, además, pueden desarrollarse en superficies inestables o con riesgos para la salud. Frente a este escenario, un especialista de la Universidad Andrés Bello entregó recomendaciones para reducir el riesgo de lesiones y accidentes.

¿Cómo preparar una jornada de limpieza segura?

El kinesiólogo y coordinador de Vinculación con el Medio de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello, Juan Ignacio de la Fuente, explicó que antes de iniciar cualquier tarea es fundamental evaluar el lugar y planificar el trabajo. Según indicó, conviene comprobar el peso de los objetos antes de moverlos, analizar cómo serán trasladados y determinar si es necesario utilizar herramientas o solicitar ayuda. Además, precisó que no existe una única postura correcta para levantar cargas, sino que lo importante es controlar el esfuerzo, variar las posiciones y evitar movimientos que superen las capacidades de cada persona.

¿Qué medidas ayudan a prevenir accidentes?

El especialista recomendó utilizar palas, carretillas u otras herramientas para disminuir la carga física, alternar tareas y realizar pausas antes de alcanzar el agotamiento. Asimismo, advirtió que el barro puede ocultar vidrios, clavos, cables u otros elementos cortantes, además de estar contaminado con aguas servidas o sustancias peligrosas. Por ello, aconsejó trabajar acompañado, usar botas impermeables con buena adherencia, guantes resistentes, protección ocular y ropa que cubra la piel. En presencia de polvo o moho, agregó, también es recomendable emplear protección respiratoria.

¿Cuándo se debe detener el trabajo?

De la Fuente señaló que el cansancio o la rigidez muscular pueden aparecer tras un esfuerzo poco habitual, pero existen síntomas que obligan a suspender inmediatamente la actividad. Entre ellos mencionó dolor en el pecho, dificultad respiratoria intensa, mareos, desmayos, pérdida de fuerza o sensibilidad, heridas profundas, deformidades o dolor intenso después de una caída. También indicó que las personas con fiebre, lesiones recientes o enfermedades cardiovasculares o respiratorias descompensadas deberían evitar las tareas más exigentes.

¿Por qué es importante organizar el trabajo comunitario?

El académico destacó que la distribución adecuada de las tareas permite reducir riesgos y proteger a quienes colaboran en la emergencia. Añadió que la edad, por sí sola, no determina la capacidad para participar en estas labores, ya que el trabajo debe asignarse de acuerdo con el estado de salud y la capacidad funcional de cada persona. Asimismo, subrayó que la solidaridad también implica respetar los propios límites y utilizar las ayudas disponibles para realizar las tareas de forma segura.

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