Los recientes terremotos ocurridos en Venezuela corresponden a un tipo de sismo distinto de los que habitualmente afectan a Chile. Sin embargo, especialistas de la Universidad de O'Higgins (UOH) advierten que el país posee fallas geológicas activas capaces de generar terremotos superficiales de gran intensidad, cuyos efectos pueden ser altamente destructivos debido a la cercanía de la ruptura con la superficie.
¿Qué diferencias existen entre estos terremotos y los de Chile?
La académica Laura Becerril explicó que Chile ya ha registrado eventos de este tipo. "En 1949 se registró un terremoto de magnitud 7,7 en la Región de Magallanes asociado a la falla Magallanes-Fagnano, mientras que en 1958 los terremotos de Las Melosas alcanzaron magnitudes cercanas a 7 y provocaron daños muy importantes. Ambos fueron sismos superficiales con hipocentros menores a 20 kilómetros de profundidad."
La investigadora señaló que, a diferencia de los grandes terremotos de subducción característicos del país, los ocurridos en Venezuela se originaron por el fracturamiento de rocas en fallas transformantes, donde las placas tectónicas se desplazan lateralmente.
¿Por qué los sismos superficiales pueden ser más destructivos?
El geofísico y docente adjunto Gustavo Pérez indicó que estos terremotos pueden provocar elevados niveles de destrucción incluso con magnitudes inferiores a las de un gran sismo de subducción. "La energía se libera muy cerca de la superficie", lo que intensifica las sacudidas en las zonas próximas al epicentro y aumenta el potencial de daño.
¿Qué fallas geológicas activas existen en Chile?
Los especialistas identifican entre las principales fallas activas al Sistema de Falla Liquiñe-Ofqui, la falla San Ramón, la falla Magallanes-Fagnano y la falla de Pichilemu, en la Región de O'Higgins, todas con capacidad de generar este tipo de terremotos.
¿Qué medidas recomiendan los especialistas?
La geofísica María Constanza Flores sostuvo que estos eventos representan una amenaza distinta y requieren fortalecer la planificación urbana, la preparación de la población y el cumplimiento de las normas de construcción. Los expertos coincidieron en que la experiencia reciente de Venezuela refuerza la necesidad de avanzar en educación sísmica y reducir la exposición al riesgo frente a terremotos superficiales.