La uva Chasselas, conocida localmente como Corinto o Tempranera, podría convertirse en una nueva variedad con reconocimiento oficial de origen en Chile. Un proyecto liderado por la Universidad de Chile busca obtener para esta cepa del Valle del Itata la categoría de Indicación Geográfica ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), con el objetivo de acceder al Sello de Origen y fortalecer el patrimonio vitivinícola de la Región de Ñuble.
¿Qué busca el proyecto para la uva Chasselas?
La iniciativa es encabezada por el académico Manuel Paneque Corrales, del Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales Renovables de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile. El investigador explicó que el Sello de Origen certificará que la uva Chasselas proviene de una zona geográfica específica, principalmente las comunas de Quillón, Ránquil y Florida, donde sus características están determinadas por la interacción entre el territorio, el clima y los conocimientos ancestrales de los agricultores.
¿Qué beneficios tendría el reconocimiento?
Según Paneque, la investigación ha permitido identificar el valor histórico, agronómico, sensorial y comercial de esta variedad. Los resultados muestran que su mayor potencial está en el mercado como uva de mesa, mientras que la producción de vino se orienta a un nicho especializado. El académico advirtió que la Chasselas enfrenta una creciente fragilidad económica, lo que ha llevado a muchos productores a reemplazar los viñedos por cultivos más rentables o incluso abandonar su producción.
¿Por qué la Chasselas es considerada un patrimonio vitivinícola?
El investigador explicó que la cepa reúne las características que la literatura académica atribuye a los viñedos patrimoniales: cultivo en secano, sistemas tradicionales de conducción en cabeza o gobelet y una estrecha relación con el territorio y las prácticas campesinas. Además, recordó que esta variedad fue introducida en el Valle del Itata hacia la década de 1850 por misioneros católicos y ha permanecido ligada a la identidad agrícola de la zona durante más de un siglo.
¿Cómo impactaría el Sello de Origen en la región?
El proyecto plantea que este reconocimiento contribuiría a preservar un patrimonio genético y cultural, fortalecer la economía rural mediante mercados de nicho y posicionar a la Región de Ñuble en el escenario vitivinícola internacional. Desde el Gobierno Regional de Ñuble destacaron que la iniciativa también permitirá autenticar genéticamente la variedad y proteger una tradición agrícola profundamente arraigada en el Valle del Itata.