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Un programa implementado por la Fundación Choshuenco en 78 jardines infantiles de la red pública busca reforzar el vínculo entre familias y educación inicial, en un contexto marcado por rezagos en el desarrollo infantil tras la pandemia.
¿Qué impacto dejó la pandemia en la educación inicial?
Los efectos en niños y niñas en edad preescolar continúan generando preocupación. Organismos como Unicef han advertido retrocesos en áreas como el lenguaje, la socialización y la asistencia a la educación inicial, lo que ha impulsado la necesidad de fortalecer estrategias de recuperación desde los primeros años.
¿Por qué es clave el rol de las familias en el aprendizaje temprano?
Diversos estudios, incluidos los de la OCDE, destacan que la participación activa de madres, padres y cuidadores influye directamente en los procesos de aprendizaje, especialmente en contextos vulnerables. En esa línea, el programa busca integrar a las familias como un actor central en el desarrollo infantil.
¿Cómo funciona el programa impulsado por Fundación Choshuenco?
La iniciativa contempla la instalación de Centros de Familia al interior de los establecimientos, donde se desarrollan encuentros formativos y acompañamiento continuo. Además, se implementa a través de comunidades de aprendizaje y procesos reflexivos con los equipos educativos, adaptándose a la realidad de cada jardín infantil.
¿Qué dicen desde la fundación sobre este enfoque educativo?
El director ejecutivo, José Manuel Jaramillo, afirmó que “seguimos dejando fuera a las familias siendo ellos un actor clave en el desarrollo de un niño”, advirtiendo que sin su integración, las políticas en educación inicial tendrán un impacto limitado. También sostuvo que integrar a las familias debe ser un componente estructural del sistema educativo.