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En los últimos días de 2025, la justicia volvió a identificar con nombre y apellido a uno de los responsables de la desaparición forzada durante la dictadura. La ministra en visita extraordinaria Paola Plaza, de la Corte de Apelaciones de Santiago, dictó sentencia de primera instancia y condenó al exbrigadier del Ejército y exagente de la DINA, Miguel Krassnoff Martchenko, a 15 años de presidio como autor del delito de secuestro calificado del estudiante de la Universidad de Chile Dignaldo Herminio Araneda Pizzini, detenido el 10 de agosto de 1974 y hasta hoy desaparecido.
Una condena que se suma a un extenso historial
El fallo no solo representa una nueva sanción penal, sino que refuerza la responsabilidad de uno de los principales rostros de la represión estatal. Con esta sentencia, Miguel Krassnoff acumula más de mil años de condenas por su participación en crímenes de lesa humanidad, cifra que da cuenta de la magnitud de los delitos acreditados por los tribunales.
La resolución judicial vuelve a situar el foco en la estructura represiva que operó durante la dictadura, particularmente en los casos de desaparición forzada, considerados delitos permanentes mientras no se establezca el destino final de las víctimas.
Espera prolongada de las familias
El proceso judicial se inscribe en causas que han sido impulsadas durante décadas por familiares de detenidos desaparecidos, quienes han debido enfrentar extensos tiempos de investigación y tramitación. En este contexto, la abogada Carolina Vega, del Estudio Caucoto Abogados, valoró el alcance del fallo y expresó que “La sentencia dictada constituye un hito significativo para las querellantes, ya que han pasado más de 50 años y recién ahora se ha dictado una sentencia de primera instancia por el secuestro calificado de Dignaldo Araneda Pizzini. La familia ha esperado décadas por un mínimo de justicia, y solo hoy comienza a ver un avance concreto. En tiempos tan hostiles para los derechos humanos, una nueva condena contra Miguel Krassnoff es un acto de justicia”.
El peso simbólico del fallo
Más allá de los años de presidio impuestos, la sentencia adquiere un fuerte valor simbólico para las víctimas y sus entornos. El caso de Dignaldo Herminio Araneda Pizzini representa a cientos de personas detenidas y desaparecidas, cuyos nombres continúan siendo el eje central de las causas judiciales.
La condena reafirma el principio de que los crímenes de lesa humanidad no prescriben y que la búsqueda de verdad y justicia sigue vigente, incluso a más de medio siglo de los hechos.
Memoria, justicia y verdad
El avance judicial, aunque tardío, constituye un paso relevante en la reconstrucción de la memoria histórica y en el reconocimiento del daño causado. Para las familias, cada sentencia representa no solo un acto jurídico, sino también una validación de años de búsqueda, espera y persistencia frente a la impunidad.
