Plaga microscópica amenaza la frutilla y un nuevo sistema busca combatirla

La producción de frutillas en Chile enfrenta un complejo escenario fitosanitario tras la aparición del nematodo Aphelenchoides fragariae, organismo microscópico que ataca las partes aéreas de la planta, generando deformaciones en hojas, flores y frutos. Su presencia interrumpe procesos esenciales como la fotosíntesis y provoca una disminución significativa en la productividad de los huertos, con plantas debilitadas, enanismo y frutos deformes.

¿Qué implica que sea una plaga presente en Chile?

Detectado por primera vez en 2022 por laboratorios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Aphelenchoides fragariae fue declarado “plaga presente” y clasificado como Plaga No Cuarentenaria Reglamentada (PNCR) en material de propagación de frutilla. Esto significa que ya cuenta con distribución extendida en el país, por lo que el foco dejó de ser la erradicación y pasó a un manejo permanente basado en prevención, muestreos, diagnóstico y medidas de supresión en viveros.

En la Región de O'Higgins, donde la frutilla tiene un alto peso productivo —especialmente en el secano costero y en predios de menos de una hectárea— cualquier disminución de rendimiento impacta directamente en el ingreso familiar y la continuidad del cultivo.

En sectores como Paredones, productores han reportado caídas de hasta un 80% en escenarios de alta infestación. "Hoy lo primero es la higiene: desinfectar el calzado y controlar quién entra al predio", comenta el productor Ángel Muñoz, quien ha debido modificar sus rutinas para evitar la dispersión del nematodo por contacto humano o animal.

¿En qué consiste la estrategia Sincanem?

La iniciativa Sincanem cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de O'Higgins. "Hemos priorizado esta inversión porque la frutilla es el motor económico de miles de familias; apostamos por la innovación para entregar soluciones concretas, técnicas y de bajo costo", señaló el Gobernador Regional Pablo Silva Amaya.

El protocolo comienza antes de la siembra, mediante la desinfección de plantines con choques térmicos en agua caliente. La Universidad de O'Higgins (UOH) ajusta temperaturas y tiempos para variedades locales. "Estamos determinando una temperatura que permita matar los nematodos sin afectar a la planta", explica Ernesto San Blas, investigador a cargo.

El plan incluye rotación con cultivos no hospedantes como repollo, brócoli y coliflor, que al incorporarse al suelo liberan compuestos naturales con efecto desinfectante. "El esquema se refuerza con medidas profilácticas en terreno, desde limpieza de herramientas hasta control de accesos, para cortar rutas de dispersión entre camas de cultivo y entre predios", agrega el investigador.

¿Cómo se realiza el monitoreo y la capacitación?

El proyecto incorporó equipos de qPCR y microscopios invertidos para fortalecer el diagnóstico y cuantificación del nematodo. El invierno es considerado periodo clave para el envío de muestras y vigilancia preventiva.

Además, se desarrolla una red de formación con talleres para agricultores, técnicos y estudiantes de liceos agrícolas en comunas como Nancagua, Lolol y Coltauco, promoviendo prácticas autónomas de limpieza y control.

La meta es reducir en un 50% los niveles de infestación en 24 meses. Los resultados se integrarán en una plataforma digital abierta y manuales de buenas prácticas, con proyección de replicar el modelo en otros rubros agrícolas del país.

Quiero recibir un resumen diario de noticias

Puedes darte de baja en cualquier momento haciendo clic en el enlace en el pie de página de nuestros correos electrónicos.