Cuando en el debate público se habla de “sacar” o “poner” decretos, el concepto puede generar confusión. Sin embargo, se trata de una herramienta fundamental para el funcionamiento del Estado, ya que corresponde a una instrucción formal emitida por el Presidente de la República en materias administrativas o, en algunos casos, legislativas.
¿Qué es un decreto según expertos en política?
El académico del Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca, Mario Herrera Muñoz, explicó que “en estricto rigor, un decreto lo que supone es una instrucción”. En esa línea, detalló que existen decretos supremos y presidenciales, los cuales se vinculan principalmente a la administración del Estado y permiten al mandatario instruir a distintas autoridades o activar competencias del Poder Ejecutivo.
¿Qué tipos de decretos existen en Chile?
Entre las principales categorías se encuentran los decretos administrativos y aquellos con implicancias legislativas. Por ejemplo, los indultos se formalizan mediante decretos supremos, los cuales deben pasar por el Ministerio de Justicia y están regulados por la Constitución. Asimismo, existen los Decretos de Ley y los Decretos con Fuerza de Ley, que tienen diferencias en su origen y tramitación.
¿Cuál es la diferencia entre decretos de ley y DFL?
“La principal diferencia es que los Decretos de Ley no requieren la aprobación del Congreso”, señaló el académico. En contraste, los Decretos con Fuerza de Ley (DFL) se dictan cuando el Congreso autoriza al Presidente a legislar sobre una materia específica, como ocurre en el caso del DFL2 en vivienda.
¿Qué implicancias tienen los decretos para la ciudadanía?
Más allá de su dimensión jurídica, los decretos tienen efectos concretos, ya que permiten formalizar decisiones dentro del aparato estatal. “Es la manera de formalizar una instrucción a través de un documento que se tiene que cumplir”, afirmó Herrera, agregando que estos actos deben pasar por la toma de razón de la Contraloría, un trámite obligatorio para su validez.