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En el contexto del Día Nacional de la Concientización sobre el Diagnóstico de la Apraxia del Habla Infantil, el Hospital de Santa Cruz destacó la importancia de la detección temprana y el acceso oportuno a tratamientos especializados para personas que presentan este trastorno neurológico, enfatizando además el rol fundamental que cumplen las familias durante el proceso de rehabilitación.
¿Qué es la apraxia del habla infantil?

La fonoaudióloga del Hospital de Santa Cruz, Patricia Rojas, explicó que “la apraxia del habla corresponde a una dificultad en la planificación motora del habla, donde la persona sabe lo que quiere comunicar, pero no logra coordinar adecuadamente los movimientos necesarios para pronunciar palabras y sonidos”.
La profesional agregó que esta condición puede afectar tanto a niños como a adultos, especialmente a pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares.
¿Por qué es importante la intervención temprana?
Respecto al tratamiento, Patricia Rojas sostuvo que “la intervención precoz resulta fundamental para disminuir las secuelas y favorecer la recuperación de las habilidades comunicativas”.
Asimismo, indicó que desde fonoaudiología se desarrollan ejercicios específicos orientados a mejorar la coordinación de los movimientos del habla, adaptados a las necesidades particulares de cada paciente.
¿Qué rol cumplen las familias en la rehabilitación?
La especialista subrayó que el apoyo familiar es clave para reforzar las estrategias trabajadas durante las sesiones clínicas. “Trabajamos muy de la mano con las familias, porque son ellos quienes continúan reforzando las estrategias en el hogar”, explicó.
También advirtió que muchas personas con apraxia tienden a aislarse debido al temor a no ser comprendidas, por lo que en algunos casos se utilizan tableros comunicativos y otras herramientas de apoyo para facilitar la interacción.
¿Qué recomendaciones entregan a cuidadores y familiares?
Entre las principales recomendaciones, la profesional sugirió “hablar de manera lenta, clara y pausada”, permitiendo que la persona observe los movimientos de la boca para facilitar la imitación.
Además, recomendó no completar las palabras de los pacientes y permitir que se expresen a su propio ritmo durante la comunicación cotidiana.