El Servicio de Salud O'Higgins inició una jornada de capacitación dirigida a médicos de distintos hospitales de la región con el propósito de fortalecer las competencias clínicas para la detección y el diagnóstico oportuno del Trastorno del Espectro Autista (TEA). La iniciativa forma parte del Plan Anual de Capacitación y responde a los lineamientos establecidos por la Ley N° 21.545, conocida como Ley TEA.
¿Qué busca esta capacitación para los equipos médicos?
La formación tiene como objetivo avanzar hacia una atención de salud más inclusiva, basada en evidencia científica y capaz de responder oportunamente a las necesidades de las personas autistas. Además, busca entregar herramientas prácticas y teóricas para homogeneizar los criterios de sospecha y confirmación diagnóstica en todos los niveles de atención de la red asistencial regional.
¿Qué contenidos abordó la jornada de formación?
Durante la capacitación, especialistas actualizaron los conocimientos de los profesionales en criterios diagnósticos internacionales para la identificación del TEA en distintas etapas del desarrollo. Asimismo, se revisaron herramientas para la evaluación clínica y la detección temprana, especialmente en la primera infancia, junto con estrategias para fortalecer el trabajo interdisciplinario entre médicos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, psicólogos y equipos de atención primaria.
¿Por qué es relevante la Ley TEA en este proceso?
La actividad responde a las exigencias de la Ley N° 21.545, que promueve la inclusión, la protección de derechos y el acceso equitativo a prestaciones de salud para las personas autistas durante todas las etapas de su vida. En ese contexto, la capacitación busca reforzar una atención basada en estándares comunes y un enfoque de derechos.
¿Cómo proyecta este trabajo el Servicio de Salud O'Higgins?
Desde la Dirección del Servicio de Salud O'Higgins señalaron que la implementación de la Ley TEA requiere una mirada de curso de vida, considerando que las herramientas de diagnóstico y apoyo deben responder no solo a la niñez, sino también a adolescentes, jóvenes y personas adultas autistas, garantizando una atención digna y transiciones seguras dentro de la red de salud.