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Virus del Papiloma Humano: Especialistas refuerzan llamado a vacunación y detección precoz

La primera semana de marzo no solo marca el regreso a clases y la reorganización familiar, sino también una fecha clave en salud pública: el 4 de marzo se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre el Virus del Papiloma Humano (VPH), una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes a nivel mundial.

¿Qué tan frecuente es el Virus del Papiloma Humano?

El VPH es considerado la infección de transmisión sexual más común. Aunque en un momento determinado solo una parte de la población presenta infección activa, estudios epidemiológicos indican que hasta 7 u 8 de cada 10 personas sexualmente activas tendrán contacto con el virus a lo largo de su vida.

En Chile, la prevalencia varía según edad y grupo estudiado, con cifras más altas en mujeres jóvenes. La mayoría de las infecciones son asintomáticas y el sistema inmunológico logra eliminar el virus en un período de uno a dos años. El problema clínico surge cuando la infección por genotipos de alto riesgo, especialmente VPH 16 y 18, persiste en el tiempo.

“La gran mayoría de las infecciones por VPH se resuelven espontáneamente”, explica el Dr. Mauricio A. Cuello Fredes, ginecólogo oncólogo y profesor titular de Ginecología y Obstetricia de la Pontificia Universidad Católica de Chile. “El riesgo real se concentra en los casos en que la infección por tipos oncogénicos persiste durante años, generando alteraciones celulares que pueden progresar a lesiones precancerosas y, eventualmente, a cáncer”.

¿Por qué sigue siendo un problema de salud pública en Chile?

En el país se registran más de 1.500 nuevos casos de cáncer cervicouterino cada año y más de 600 fallecimientos anuales. Más del 95% de estos cánceres están asociados a infección persistente por VPH de alto riesgo, lo que posiciona a esta enfermedad como un desafío relevante en salud pública.

Aunque el cáncer cervicouterino es la manifestación más conocida, el VPH también está relacionado con cánceres que afectan a hombres y mujeres, como los de orofaringe, ano y pene. Estas patologías pueden desarrollarse años después del contagio inicial y en etapas tempranas no suelen presentar síntomas.

¿Cuáles son las principales estrategias de prevención?

En Chile, la vacuna contra el VPH forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones desde 2014 para niñas y desde 2019 para niños, administrándose en cuarto básico. La vacunación antes del inicio de la vida sexual es la estrategia más efectiva para prevenir la infección por los genotipos de mayor riesgo oncológico.

No obstante, existen grupos que no fueron alcanzados durante la transición de la política pública. “Es importante revisar el estado de vacunación en adolescentes y adultos jóvenes que pudieron quedar fuera de las primeras campañas, especialmente antes del ingreso a la educación superior”, señala el Dr. Cuello.

En adultos, la vacuna puede administrarse de manera particular y, en situaciones específicas como inmunocompromiso, puede estar contemplada dentro de normativas especiales del Ministerio de Salud.

¿Qué medidas complementarias se deben considerar?

El uso correcto y consistente del preservativo reduce el riesgo de transmisión, aunque no lo elimina completamente, ya que el virus puede transmitirse por contacto piel a piel en zonas no cubiertas.

Asimismo, el tamizaje sigue siendo fundamental. La realización periódica del Papanicolaou (PAP) y el test de VPH en mujeres entre 25 y 64 años permite detectar lesiones precancerosas antes de que evolucionen a cáncer invasor.

“El VPH es muchas veces silencioso. La ausencia de síntomas no significa ausencia de riesgo. La combinación de vacunación y detección precoz es lo que nos permite hablar hoy, con base científica, de la posibilidad real de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública”, concluye el Dr. Cuello.

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