Altas temperaturas: claves para conservar frutas y verduras de forma segura durante el verano

Las altas temperaturas que se registran en Chile durante el verano, muchas veces sobre los 30 °C, aceleran la descomposición de frutas y verduras y favorecen la proliferación de microorganismos, lo que vuelve fundamental una correcta conservación de los alimentos para fortalecer la seguridad alimentaria, prevenir enfermedades y reducir el desperdicio, especialmente en esta época del año.

¿Por qué el calor acelera el deterioro de los alimentos?

La académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O'Higgins (UOH), Claudia Foerster, explica que el aumento de la temperatura favorece la actividad de bacterias y hongos. Por ello, mantener condiciones adecuadas desde la compra hasta el consumo resulta determinante para resguardar la inocuidad en el hogar. El control de la temperatura, la higiene y un almacenamiento correcto permiten prolongar la vida útil, preservar el valor nutricional y ralentizar la descomposición de los alimentos.

¿Qué prácticas ayudan a evitar enfermedades alimentarias?

La especialista advierte que cuando no se respetan las normas básicas de conservación, el deterioro se acelera y aumenta la probabilidad de enfermedades transmitidas por alimentos. En ese contexto, recomienda separar frutas de verduras para controlar la acción del etileno, gas natural que acelera la maduración y puede provocar que otros productos se deterioren de forma prematura.

¿Cómo mantener correctamente la cadena de frío?

Respecto a la cadena de frío, Foerster señala que una refrigeración adecuada reduce la pérdida de agua, conserva la textura y frena el crecimiento microbiano en frutas y hortalizas con alto contenido hídrico. Sin embargo, aclara que no todos los alimentos requieren refrigeración. Papas, cebollas, ajos, zapallos, manzanas y peras pueden almacenarse en lugares frescos, secos y oscuros, evitando la humedad, la luz directa y las altas temperaturas para retrasar la aparición de moho.

¿Qué cuidados se deben tener con los alimentos cocidos?

En el caso de las preparaciones cocidas, la académica recomienda dejarlas enfriar por un máximo de dos horas antes de refrigerarlas en envases herméticos y consumirlas dentro de un plazo de tres días. Si no se utilizarán en ese período, deben congelarse. Además, enfatiza que el descongelado debe realizarse siempre en refrigeración, manteniendo separados los alimentos cocidos de los crudos para evitar la contaminación cruzada.

¿La congelación ayuda a reducir el desperdicio?

Foerster explica que la congelación es una extensión de la cadena de frío que permite inhibir bacterias y enzimas responsables del deterioro. Aplicada correctamente, preserva la inocuidad, prolonga la vida útil de los alimentos y facilita la planificación. Espinaca, brócoli, zanahoria, berries y legumbres verdes conservan sabor y nutrientes si se congelan de manera adecuada, deteniendo su maduración sin comprometer la calidad durante el verano.

¿Cómo disminuir el desperdicio y mejorar la seguridad alimentaria?

Finalmente, la Doctora en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias recomienda planificar las compras, revisar la frescura de los productos y utilizar coolers durante el traslado desde ferias o supermercados. Asimismo, destaca el compostaje como una alternativa para gestionar restos orgánicos no aptos para consumo, reducir focos sanitarios y transformar residuos en abono, promoviendo un manejo alimentario más sostenible.

“Cuidar frutas, verduras y preparaciones no solo reduce el desperdicio, sino que también impacta positivamente en el presupuesto familiar, la salud y el entorno”, concluye Foerster.

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