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El valor del ocio auténtico: por qué descansar bien es clave para la salud mental y la creatividad

En medio de agendas sobrecargadas y una cultura centrada en la productividad, psicólogos y académicos coinciden en que el ocio auténtico —más allá del consumo pasivo— cumple un rol fundamental en la salud mental, la creatividad y una vida con mayor sentido, especialmente durante el período de vacaciones.

¿Por qué el ocio va más allá de “hacer nada”?

Especialistas advierten que el verdadero descanso no se limita a la ausencia de obligaciones. Actividades como la lectura, la conversación profunda y sin prisa, la contemplación de la naturaleza, el arte o la música permiten un descanso integral que no solo recupera el cuerpo, sino también la mente y las emociones.

“El ocio no es ausencia de obligaciones, sino una actividad libre y gozosa. Si la vida se redujera únicamente a producir y consumir, no habría una diferencia sustancial con el mundo animal”, sostiene Manuel Martín Vial, doctor (c) en Filosofía y académico del Centro de Estudios Generales de la Universidad de los Andes.

¿Existe un riesgo en el llamado “descanso vacío”?

Si bien dormir más, viajar o cambiar de rutina resulta necesario, los expertos advierten que reducir las vacaciones al consumo pasivo —como pasar horas frente a series o redes sociales— puede generar tedio y una sensación de vacío. Este tipo de descanso, explican, no siempre permite una recuperación profunda ni duradera.

En contraste, el ocio entendido como una experiencia significativa suele implicar un mayor compromiso personal, pero entrega un bienestar más estable y enriquecedor. “Hacer cosas que no sirven para nada práctico, como leer, conversar, escuchar música o compartir en familia, es precisamente lo que más nos descansa y nos llena de energía y sentido”, explica Cristian Rodríguez, doctor en Psicología Científica y académico de la Universidad de los Andes.

¿Cómo impacta el ocio en la salud mental y la creatividad?

Desde la psicología del bienestar, el ocio se asocia directamente con emociones positivas, mayor satisfacción vital y una mejor salud mental. “Las actividades que disfrutamos y que no están mediadas por la presión del rendimiento ayudan a reducir el estrés y aumentan nuestro bienestar”, señala Valeria Ibarra, académica de Psicología de la Universidad de los Andes y coach organizacional especializada en bienestar.

La especialista agrega que el cuerpo y el cerebro necesitan espacios reales de pausa para disminuir el cortisol, recargarse y abrir espacio a nuevas ideas. No es casual, indican los expertos, que muchas creaciones culturales e innovaciones hayan surgido en momentos de ocio y contemplación.

¿Por qué el ocio también beneficia a la sociedad?

Más allá del plano individual, una sociedad que valora el tiempo para pensar, dialogar y contemplar desarrolla mayor profundidad cultural, mejores herramientas para comprender al otro y una mayor capacidad para enfrentar sus desafíos. “La creatividad difícilmente florece en medio de la prisa constante; necesita tiempo, silencio y reflexión”, releva Martín Vial.

Las vacaciones, concluyen los especialistas, no son solo una pausa del trabajo, sino una oportunidad para reconectar con lo esencial y cultivar un ocio que permita volver a la rutina con mayor energía, claridad y propósito.

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