Corfo anuncia nuevos programas por más de $7.000 millones para el desarrollo sostenible en la agricultura

Corfo aprobó dos Programas Tecnológicos para impulsar la transformación productiva ante la crisis climática en el sector agrícola. Con un presupuesto de más de $7.000 millones y una ejecución de cinco años en diversas regiones del país, ambas iniciativas responden a la integración de prácticas de economía circular y la eficiencia en el uso de los recursos.

Una de las iniciativas que se ejecutará en las regiones de O’Higgins, Valparaíso, Maule, Coquimbo y Metropolitana es “Simbiosis Agroindustrial para una producción sostenible: Mayor Producción con Menor Emisión”, liderado por la Universidad Nacional Andres Bello (UNAB) en conjunto con Eurecat Latam, Univiveros, Adama Chile S.A. en colaboración con la Sociedad Comercial Nueces del Choapa, Afipa A.G., Agrosuccess, Syngenta y Biofeed. Su público objetivo son empresas que buscan acceder a la validación, aceleración y transferencia de tecnologías, adaptándose a desafíos del cambio climático y manteniendo competitividad en el sector agroindustrial.

“Este programa busca abordar la baja eficiencia hídrica en el uso de recursos que se están viendo afectados por la crisis climática y la falta de tecnología a los procesos productivos de la agroindustria frutícola chilena, creemos que es una gran contribución a la competitividad de este sector, ya que permitirá la mejora en los procesos, a través de una producción sostenible y la integración de prácticas de economía circular. Agregando valor y aumentando la productividad del sector, impactando positivamente en los territorios”, destacó el director regional de la Corfo O’Higgins, Oscar Ávila.

UNAB: Transformando residuos orgánicos en nuevos alimentos

Uno de los objetivos de esta iniciativa es implementar tecnologías de transformación a residuos orgánicos de las industrias de frutos secos, manzana, cerezas y kiwis para el desarrollo de ingredientes y alimentos que apunten a las tendencias de mercado globales de mayor crecimiento.

A lo anterior se suma la valorización de residuos para la producción de biofertilizantes, reduciendo el impacto medioambiental; se gestionará la intensidad del uso de los suelos agrícolas mediante el análisis de los ciclos de nutrientes; y se optimizará la aplicación de biosoluciones como reemplazo al uso de agroquímicos, entre otros proyectos.

“Este proyecto busca aportar a una transformación productiva de empresas de la agroindustria nacional a través de prácticas de economía circular, el desarrollo de productos nuevos y mejorados que aumenten su rentabilidad con sostenibilidad y la reducción de externalidades ambientales y sociales. Además, actuaremos como un tinder industrial, conectando empresas cuyos residuos puedan ser utilizados o valorizados por otras como materia prima o recurso para fabricar otros bienes”, sostuvo la Dra. Pilar Parada, directora del Centro de Biotecnología de Sistemas de la UNAB.

Otro de los proyectos que serán ejecutados es la “Transformación termoquímica de residuos agropecuarios en materiales y energía: Modelo de economía circular para la sustentabilidad del sector agrícola” en la que participan la Universidad de Concepción en coejecución con la Empresa de Servicios Tecnológicos Ltda., Química Hewstone, en asociación con Agrícola Pacífico S.A., Sherpas Group y Ecomaule SpA. Sus iniciativas apuntarán a resolver las brechas del sector agropecuario y sus proveedores.

UdC: Pinturas y retenedor de agua con desechos agrícolas

Los resultados de este proyecto apuntan principalmente al desarrollo de biochar, un elemento que se obtiene de los desechos que, a través de la transformación termoquímica, se convierten en productos de valor e interés comercial: un retenedor de agua para mantener la humedad de los terrenos agrícolas y fertilizantes.

Adicionalmente, a través de tecnologías de conversión termoquímica de plásticos y biomasa, generados por la actividad agrícola, la iniciativa busca obtener nuevos productos para el desarrollo de aditivos protectores para elaboración de pinturas, que las hacen más resistentes, y otros materiales que podrán ser reutilizados en la agricultura.

“Nuestra meta es valorizar los residuos de biomasa y plástico que derivan de la actividad agropecuaria y transformarlos en biochar, un material carbonoso, versátil y altamente beneficioso. El biochar se utiliza para desarrollar fertilizantes y enmendadores de suelo, que son ricos en carbono y tienen una excelente capacidad de retención de agua. Estos productos no sólo mejoran la nutrición del suelo, sino que también actúan como mecanismo de captura y almacenamiento de carbono. Nuestro enfoque no sólo beneficia la agricultura al mejorar la calidad de los suelos y su productividad, sino que también contribuye a la reducción de los gases de efecto invernadero al secuestrar carbono”, explicó Cristina Segura de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Concepción (UdC) y directora del programa.


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