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Lo que nos dejó el plebiscito del 15 y 16 de mayo

Llegó a su fin uno de los plebiscitos más importantes en la historia de nuestro país, pero las repercusiones del mismo serán comentario obligado de analistas, investigadores, políticos, etc., por largo tiempo.

Es que este plebiscito del 15 y 16 de mayo – donde se eligió alcaldes, gobernadores regionales, concejales, y la gran novedad, constituyentes – nos dejó varios aspectos para un diagnóstico de la situación sociopolítica actual de nuestro país.

En primer lugar, el debilitamiento frente a la ciudadanía de los bloques políticos tradicionales y la irrupción de los independientes como fuerza política y social (éstos no forman parte de ningún conglomerado político formal). Esto nos puede llevar a elucubrar diversos análisis, pero hay uno que ha sido trasversal en casi todos: el desgaste de la política tradicional, con sus dogmas, colores y sectores que ya no convencen del todo a la ciudadanía. Hay una inclinación por personas o grupos no partidarios, comunes y corrientes, como la mayoría de los votantes.

Finalmente, un hito muy importante y que sigue siendo preocupante- considerando las expectativas previas y aun cuando las condiciones dado el contexto pandémico no eran las más adecuadas- fue la baja participación ciudadana en las votaciones (43,35%), por debajo del 50,81% que votó en las elecciones de octubre del año pasado.

Pueden existir muchas explicaciones para esto, no obstante, también es señal de que la clase política- de cualquier color y sector- debe repensar sus fórmulas y volver a reencantar a la ciudadanía. Con esto se corre el riesgo de que nuestros representantes- y aquí la paradoja- no sean finalmente representantes de la gran mayoría de los chilenos.

Felipe Mendoza Aravena
Docente del Área Ciencias Sociales
Carreras: Técnico en Trabajo Social y Servicio Social
Instituto Profesional Santo Tomás – Rancagua