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En un contexto marcado por la información inmediata y la influencia de redes sociales, la nutrición se ha transformado en uno de los temas más comentados de la vida cotidiana. Tendencias virales e influencers han instalado modas alimentarias que prometen resultados rápidos, muchas veces sin respaldo científico, lo que abre el debate sobre si realmente se está comiendo mejor o simplemente siguiendo tendencias.
¿Qué riesgos tienen los mitos sobre alimentación?
"La alimentación está rodeada de mitos que se transmiten como verdades absolutas. El problema es que muchas de estas creencias no sólo son ineficaces, sino que pueden ser perjudiciales para la salud", explica Chris Pefaur, nutricionista del laboratorio Nutrapharm.
Entre las ideas más difundidas se encuentran que beber agua con limón en ayunas "elimina grasa", que los carbohidratos en la noche provocan aumento de peso o que las dietas "detox" limpian el organismo. Sin embargo, la evidencia científica indica que la grasa no se elimina por la orina, que el aumento de peso depende del balance calórico total y que órganos como el hígado y los riñones ya cumplen de manera natural la función de desintoxicación.
¿Por qué las dietas de moda no son soluciones universales?
El auge de planes alimentarios como la dieta cetogénica, el ayuno intermitente, las dietas detox, paleolíticas o con restricciones extremas se explica por su promesa de resultados rápidos. No obstante, estos esquemas suelen difundirse como fórmulas universales, sin considerar la historia clínica, genética o etapa de vida de cada persona.
"Seguir una dieta de moda es aplicar una solución general a realidades completamente distintas. Lo que le funcionó a alguien no necesariamente te va a servir a ti", advierte Pefaur. "El metabolismo, las hormonas y las necesidades nutricionales cambian según la etapa de la vida y los objetivos personales. La alimentación debe ser siempre personalizada y guiada por profesionales".
¿Cuál es el déficit de fibra en la población chilena?
Uno de los principales desafíos en Chile es el bajo consumo de fibra dietética. Un estudio de la Universidad San Sebastián reveló que la ingesta promedio alcanza 12,8 gramos diarios, cifra que se mantiene prácticamente sin variación en más de una década.
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es de al menos 25 gramos diarios, e incluso en países como Reino Unido se sugieren 30 gramos al día. En términos simples, la población chilena consume cerca de un 50% menos de fibra de lo recomendado.
La fibra cumple un rol clave: regula el tránsito intestinal, favorece la saciedad, ayuda a controlar la glucosa e insulina postprandial y contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades como diabetes, obesidad, ciertos tipos de cáncer y patologías cardiovasculares.
¿Qué rol pueden cumplir los suplementos?
En casos donde no se alcanza el requerimiento diario a través de la alimentación, los suplementos funcionales pueden ser un apoyo. "Enfibra® es una fibra dietética de un solo ingrediente, de origen vegetal, que al consumirse junto a las comidas principales puede generar saciedad hasta por cuatro horas", explica Chris Pefaur. "Esta fibra no se digiere en el intestino delgado, sino que llega intacta al colon, donde es metabolizada por la microbiota intestinal, liberando ácidos grasos de cadena corta que tienen múltiples beneficios para el organismo".
Los especialistas coinciden en que no existen alimentos “buenos” o “malos” de forma aislada, sino patrones de alimentación equilibrados y sostenibles. "Una alimentación saludable no debería ser una fuente de culpa o frustración, sino una aliada para el bienestar físico y emocional", concluye Pefaur. "Cuando dejamos de seguir modas y empezamos a entender lo que nuestro cuerpo realmente necesita, la nutrición se transforma en una herramienta poderosa para vivir mejor".