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Ingresar al colegio marca una transformación significativa en la vida de niños y niñas, quienes comienzan una etapa escolar llena de aprendizajes y cambios. Este proceso implica adaptarse a nuevas rutinas, asumir mayores responsabilidades y enfrentar desafíos sociales y emocionales, donde el acompañamiento familiar cumple un rol determinante.
¿Cuáles son los principales desafíos al comenzar el colegio?
El inicio de la escolarización supone ajustes importantes en la vida cotidiana. Los estudiantes deben adecuarse a horarios más estructurados, cumplir con actividades académicas y desenvolverse en un entorno distinto al familiar.
“Uno de los principales desafíos es adaptarse a nuevas rutinas: levantarse temprano, seguir horarios, aprender a concentrarse en actividades más estructuradas, emplear uniforme -que no siempre es cómodo y pensado para los niños- y estar lejos de las figuras de cuidado. También enfrentan el reto de convivir con otros niños, compartir materiales y respetar reglas creadas por otras figuras de poder y cuidado que no son a las que están acostumbrados”, señala Karla Campaña, directora del Diplomado en Gestión de la Convivencia Escolar de la Universidad Autónoma.
Además de los cambios en la rutina, este período exige desarrollar autonomía, como organizar útiles, seguir instrucciones y asumir pequeñas responsabilidades diarias.
¿Por qué es clave esta etapa en el desarrollo infantil?
La académica explica que el comienzo del ciclo escolar constituye una base fundamental para el crecimiento integral. En esta fase se fortalecen habilidades cognitivas, sociales y emocionales que influyen directamente en el futuro académico.
“En esta etapa -explica- ellos aprenden a expresarse, a relacionarse con otros y a descubrir el mundo a través del juego y la exploración. Todo lo que viven en estos primeros años influye en su manera de aprender y en su motivación futura por el aprendizaje y conocimiento”.
En algunos casos, el entorno escolar se convierte en un espacio seguro que complementa el desarrollo que experimentan en sus hogares.
¿Cómo pueden apoyar las familias el ingreso a la escuela?
El respaldo de la familia nuclear y de las figuras de cuidado resulta esencial para que los niños enfrenten con seguridad esta transición. Validar emociones, escuchar activamente y transmitir confianza son acciones fundamentales.
“Esto en la práctica significa realizar una escucha activa (sin celular presente o otros elementos de distracción) y sincera. Desde lo emocional esto permitirá que los niños se sientan más seguros para enfrentar los cambios que trae el ingreso a la escuela”, agrega la académica de la U. Autónoma.
Entre las recomendaciones, destaca conversar sobre el colegio, compartir experiencias positivas del primer día, fomentar gradualmente la autonomía y establecer rutinas claras, como horarios estables para dormir y preparar la mochila con anticipación. También sugiere cierta flexibilidad en momentos específicos para facilitar la adaptación.