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Especialista llama a derribar mitos y enfrentar el estigma sobre el VIH en Chile

El debate sobre el VIH volvió a instalarse en la agenda pública en medio de cuestionamientos y acusaciones de discriminación en televisión. Sin embargo, más allá de un testimonio individual, la discusión abrió una interrogante mayor: cuánto entiende realmente la sociedad chilena sobre qué significa vivir con VIH en 2026 y cuáles son los avances científicos disponibles.

¿Qué implica vivir con VIH en 2026?

Para el Dr. Carlos Becerra, médico salubrista y gerente del Programa País de AHF Chile, el punto de partida debe ser la evidencia científica. “Hoy en día vivir con VIH es equivalente a padecer una afección crónica como la diabetes o la hipertensión. En Chile existen alrededor de 100 mil personas que viven con el virus en su sangre, y la gran mayoría está en tratamiento”, explica.

El tratamiento antirretroviral combinado permite reducir la carga viral a niveles indetectables. “Cuando la carga viral es indetectable, el virus es intransmisible. Es decir, la persona no transmite el VIH. Eso está absolutamente demostrado por la evidencia científica internacional”, subraya.

¿Puede el VIH causar muerte en la actualidad?

Desde el punto de vista clínico, el especialista recalca que el VIH es hoy una afección crónica controlable. “En 2026 no debiera generar ninguna muerte por sida si la persona está diagnosticada y en tratamiento. El sida es la etapa avanzada, cuando el virus se descontrola. Pero eso ocurre principalmente en casos de diagnóstico tardío o abandono de terapia”, precisa.

En Chile, el acceso al tratamiento está garantizado a través del régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES). Las personas afiliadas a Fonasa pueden acceder gratuitamente en policlínicos especializados. “Con un medicamento diario, una persona puede hacer una vida absolutamente normal, trabajar, tener pareja y proyectarse como cualquier otra”, enfatiza Becerra.

¿Por qué persiste el estigma en torno al VIH?

Pese a los avances médicos, el estigma continúa siendo una barrera. Según el especialista, sus raíces están en la ignorancia y la culpa. “Todavía hay mitos sobre transmisión por saliva, por compartir un baño o utensilios, lo que está completamente descartado. Y, por otro lado, existe la idea de que el diagnóstico es una consecuencia de una conducta ‘incorrecta’. Eso genera una carga moral que no corresponde”.

Añade que las estadísticas reflejan conductas sexuales inseguras, no juicios morales. “Tener relaciones sexuales sin preservativo con una pareja nueva ya es una práctica de riesgo. No se trata de ‘culpas’, sino de prevención”, recalca.

¿Cuál es el rol de AHF en Chile?

La postura es respaldada por AIDS Healthcare Foundation, fundada en 1987 y considerada la mayor organización global dedicada a la atención del VIH y sida. Con presencia en 48 países y más de 2,5 millones de personas en tratamiento, combina provisión de medicamentos, prevención, educación y testeo rápido gratuito.

En Chile, AHF opera desde 2017 con un centro de testeo en Santiago y, desde 2025, con nuevos espacios en Concepción y Antofagasta. “Lo más preocupante sigue siendo la falta de acceso equitativo a métodos de prevención modernos y el estigma que inhibe a miles de personas de hacerse el test”, advierte Becerra. “Avanzamos, pero no al ritmo que el país necesita. Es urgente fortalecer la educación sexual integral y ampliar la disponibilidad de pruebas rápidas en la salud pública”.

A más de cuatro décadas del inicio de la epidemia mundial, el desafío, concluye el médico, es también cultural: “Debemos abandonar la culpa y la desinformación. El VIH hoy es un virus controlable. Lo que no está controlado todavía es el estigma”.

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