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Entregan recomendaciones para acompañar el ingreso de niñas y niños a sala cuna y jardín infantil

El ingreso a la sala cuna o al jardín infantil representa un momento significativo para niñas, niños y sus familias. Se trata de una etapa que puede generar interrogantes, temores y una importante carga emocional, tanto en el hogar como en los equipos educativos, quienes cumplen un rol clave en la generación de espacios de bienestar y acompañamiento durante este proceso.

¿Por qué el ingreso al jardín infantil puede generar aprehensiones?

Explorar un entorno distinto al conocido hasta ese momento, junto a personas nuevas, puede provocar diversas reacciones en niñas y niños. Estas respuestas están relacionadas con su etapa de desarrollo, sus características individuales y la forma en que viven la separación de sus figuras significativas.

Desde el enfoque de derechos y la crianza respetuosa, se enfatiza la importancia de reconocer a niñas y niños como sujetos de derechos. Esto implica brindar un acompañamiento sensible, validar sus emociones, respetar sus tiempos y entregar explicaciones acordes a su edad, favoreciendo así su confianza y autonomía.

En el caso de una guagua que ingresa a sala cuna, es posible que manifieste inquietud o llanto al separarse de su madre, padre o persona significativa. También pueden presentarse mayor irritabilidad o dificultades para dormir. En niñas y niños de mayor edad, son esperables conductas como timidez, llanto, resistencia a separarse o incluso ingresar sin despedirse.

¿Qué rol cumplen los equipos educativos?

Alicia Varela Hidalgo, directora de Promoción y Protección Integral de los Derechos de la Niñez de Fundación Integra, destacó la relevancia de estos espacios formativos.

“la sala cuna y jardín infantil son espacios educativos amorosos, inclusivos y seguros, que permiten fortalecer el vínculo de niñas y niños con sus familias y entorno, a través de aprendizajes significativos que tienen al juego como elemento central. Junto al amor y compromiso de los equipos educativos, en su rol de garantes de derechos y agentes de cambio social, niñas y niños pueden descubrir, experimentar y desarrollar habilidades para toda la vida, para transformar el mundo”.

¿Cómo pueden las familias apoyar este proceso?

Desde el programa Fonoinfancia de Fundación Integra recomiendan anticipar la experiencia, conversando de forma clara y acorde a la edad sobre lo que vivirán en el jardín infantil. Explicar quiénes estarán presentes, qué actividades realizarán y quién irá a buscarles, reforzando este último punto, ayuda a entregar seguridad.

Asimismo, sugieren mostrar disponibilidad para escuchar lo que expresen, ofrecer cercanía física si la requieren y transmitir que el jardín es un espacio seguro donde podrán jugar y aprender. También es fundamental despedirse con calma, sin irse de manera abrupta, y evitar promesas que no puedan cumplirse.

Finalmente, recalcan que cada niña y niño vive este proceso a su propio ritmo. Todas las emociones son válidas y forman parte de la etapa de familiarización. En algunos casos, al inicio pueden experimentar sensación de abandono debido a que aún no comprenden plenamente nociones de espacio y tiempo, por lo que el acompañamiento afectivo y la confianza resultan esenciales.

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