Futuro laboral entre las competencias y la Inteligencia Artificial

El Foro Económico Mundial ya advertía en su informe 2025 que se crearían cerca de 170 millones de nuevos empleos y que, de aquí a 2030, el 39% de las competencias laborales experimentará cambios significativos, situando el conocimiento en inteligencia artificial y datos como la principal entre las diez más relevantes. Frente a este escenario, resulta clave comprender qué es aquello que realmente nos diferencia de la IA y, desde esa reflexión, avanzar hacia un enfoque híbrido que articule competencias técnicas —las denominadas hard skills— con soft skills o competencias humanas sólidas, no sólo determinantes para la inserción laboral, sino fundamentales para construir trayectorias profesionales sostenibles y exitosas en el largo plazo.

Bajo esta mirada, no resulta extraño que hoy pensemos que nuestro futuro laboral depende, casi exclusivamente, de la capacidad técnica que logremos desarrollar: la experiencia en procesos de transformación tecnológica, el manejo y análisis de datos, el conocimiento en ciencia de datos y, en general, el dominio de aquellas competencias que el mercado exige como requisito fundamental para postular, mantenerse o proyectarse en el mundo del trabajo. Y si a este escenario le sumamos la creciente incorporación del uso de la inteligencia artificial, surge con fuerza la idea de que podríamos ser reemplazados. Este supuesto, tan legítimo, se explica principalmente porque hemos puesto el foco en el impacto de la IA sobre las tareas operativas del quehacer laboral, sin considerar la relevancia y el valor de las habilidades horizontales, aquellas que durante años fueron denominadas “blandas”.

Sin embargo, lo verdaderamente relevante es cómo gestionamos y fortalecemos nuestras capacidades humanas, ya que el riesgo no está en ser reemplazados por la inteligencia artificial, sino por personas que sepan utilizarla de manera más estratégica y consciente. Estas capacidades, que en definitiva constituyen las competencias laborales requeridas en el mundo del trabajo, son objeto de un esfuerzo permanente y sistemático por parte de la academia, en articulación con los actores relevantes del entorno productivo: empresas y organizaciones que operan en un contexto de transformación constante, marcado por la globalización y la emergencia de nuevos modelos de negocio que redefinen las reglas del juego laboral.

En este marco, las capacidades asociadas a procesos que permiten acelerar la toma de decisiones y acceder de manera oportuna a información clave para la inteligencia de mercado representan una brecha evidente, que puede ser abordada eficazmente por la inteligencia artificial. Frente a ello, el desafío es avanzar de forma continua, aprendiendo y fortaleciendo las competencias técnicas en sintonía con la velocidad y el ritmo de transformación que impone la tecnología.

Los desafíos en la formación de nuestros futuros profesionales pasan por definir cómo incorporar y utilizar la inteligencia artificial, cómo adaptarnos a los cambios del entorno global y cómo gestionar la ciencia de datos, pero especialmente por desarrollar una capacidad de gestión que no se limite únicamente a la continuidad de estudios, sino que incorpore formación mediante diplomados y certificaciones. Una preparación orientada a quienes toman decisiones a diario y requieren una mirada estratégica, de alta gerencia y competitividad.

Juan Rojas
Director de Ingeniería Comercial U.Central,
sede Región de Coquimbo

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